lunes, 19 de febrero de 2018

RECUERDOS


                                                                         
Concha.

                                                                       RECUERDOS
                                                                       



        Ayer pasé por tu calle,
por la puerta de tu casa,
creyendo que te vería
soñando con ver tu cara.
       Me sentí zagal de nuevo
y recordé aquellos días
en los que tras la ventana
un beso de despedida
con la mano me lanzabas.
        Ayer me paré un momento
ante el jardín de tu casa
y sentí que allí quedó
un trocito de mi alma
enredado entre las flores
que adornan esa ventana.
        Quise recobrar el tiempo,
quise recordar tu cara,
tus ojos , tu boca fresca,
los besos que tú me dabas.
Ayer iluso creí
que quizás tú me esperabas
como cada atardecer
para trenzar ilusiones,
para juntar nuestras almas.
        Ayer, pasé por tu calle,
por la puerta de tu casa
pero ya no estabas tú,
pero ya no me esperabas,
y entre las flores que crecen
delante de la ventana,
solo encontré los recuerdos
        y un trocito de mi alma


Concha Mingorance Mellado



Foto: la autora.

domingo, 18 de febrero de 2018

RELATO BREVE




"HAY GENTE PA TÓ"
(Rafael El Gallo).

Me acuerdo de un sucedido de hace un montón de tiempo...

Se hacía tarde, salí de casa a toda prisa, sin darme cuenta entonces que me fuí sin coger las llaves, caí muy pronto en ello. Tenía que entrar a por ellas. La puerta trasera de la cocina  no la tenía cerrada, pero entre el llavero y yo había una cerca de casi dos metros de alta. Mi coche casualmente lo tenía aparcado de tal forma que logré trepar por él, (no sin varios intentos previos) ¡Maldición! Esa mañana me puse los vaqueros estrechos, de modo que no podía estirar la pierna todo lo que necesitaba para alcanzar el macetón que había al otro lado y tener el apoyo necesario.

Encontrádome así a horcajadas sobre la cerca y con mi perra jugando mordisqueándome el pie, me dí cuenta que un vecino se estaba riendo de mi situación. Cuando estaba a punto de dejarme caer, encomendándome a Dios para salir bien librada, el vecino me gritó: "¡Espera!" Suspiré aliviada, y desapareció en el interior de su casa. Supuse que me iba a traer una escalera para rescatarme,  así que esperé.

Muy poco después apareció con su mujer y me dijo: "¡Adelante!, Sólo quería que Luisa te viera"...
 ¡La mare que lo parió! 

MORALEJA:
 
 Desde entonces en mi cinturón suelo llevar una llave de repuesto, no ni ná...